Todo empezó usando apps de magia. Buenas apps, pero con cosas que se podían mejorar, problemas sin resolver y funciones que nadie había pensado.
Descubrimos que muchas herramientas tenían puntos ciegos: decisiones técnicas tomadas lejos del escenario.
Magos de profesión y desarrolladores por pasión, reunimos al equipo detrás de Linking Brains con una idea sencilla: crear la tecnología que la magia necesita, pensada desde el escenario.